Una pausa en el tiempo

No sé por qué está ese lugar detrás de mi pared. Francamente, no sé ni qué es. Lo encontré un día mientras ordenaba mi cuarto un domingo por la tarde. Aunque la limpieza me daba un solaz lejos de mis estudios, era sólo una distracción del trabajo que inevitablemente tendría que terminar. Una cama desordenada y algunos bultos de ropa sucia no eran para preocuparse, pero una distracción era una distracción. Pasé cerca de una hora recogiendo y organizando mi cuarto antes de notar la pequeña rasgadura en mi pared, justo detrás de un librero. ¿Cómo es físicamente posible que se desgarre una pared? Está más allá de mi entendimiento, pero definitivamente se rompió, como si fuera papel.

Una franca curiosidad me atrajo al agujero sólo para sentir que una fuerza me jalaba y me hacía caer hacia adentro, perdiendo todo sentido de orientación. Era como si hubiera tropezado con un nebuloso océano de oscuridad hasta quedar inconsciente y un momento después, mi espalda yacía en la alfombra del dormitorio. Aturdido, me levanté cautelosamente a evaluar mi entorno pero nada parecía fuera de lo normal. Decidí pensar que había sido sólo una confusión por la falta de sueño y continué mi limpieza, sin embargo, después me di cuenta de que algo estaba mal. Percibí una quietud antinatural que permanecía como una densa niebla impregnando el aire. Nada se movía y todos los sonidos estaban sofocados. Incluso afuera, el canto de los pájaros era amortiguado por la intensidad del silencio. No fue hasta mucho más tarde cuando terminé de limpiar y había hecho mi tarea, que me di cuenta, por extraño que parezca, que no había pasado el tiempo desde entonces. Parecía que habían transcurrido más de 3 horas pero el sol seguía brillando en el cielo y el reloj permanecía fijo en su posición a las 4:32.

Descarté la ridícula idea pero a medida que mi percepción del tiempo transcurría sin un cambio en el día, lo absurdo se hizo realidad. Sólo entonces se me ocurrió buscar el misterioso desgarre en la pared que había encontrado antes. Eché un vistazo detrás del librero y sucedió otra vez lo mismo. Fui arrebatado de mi sitio y arrojado a un espacio de opacidad cósmica giratoria antes de ser devuelto al mundo sintiendo una leve conmoción y desconcierto. La niebla se disipó y el reloj volvió a funcionar y los pájaros cantaron libremente porque había vuelto a la normalidad.

Pronto mis visitas al lugar sin tiempo se hicieron frecuentes y extensas. Para cada necesidad, descanso, escape o excusa, estaba esa “pausa” para resolverlo. Aunque no tenía una manera precisa de medir el tiempo en un lugar sin tiempo, recuerdo ver ocho temporadas de televisión, leer tres libros y terminar más de 50 páginas de trabajo escolar en una sola visita. Y después fue peor. Con tal abundancia de tiempo aprendes a olvidar su valor. El tiempo debe correr libremente como la arena a través de los dedos, donde tan pronto te agarras de un momento, ya se ha ido. Pero cuando puedes detener el flujo y reunir lo que deseas, la persecución de la vida es reemplazada por la comodidad que se convierte en pereza y luego en avaricia. El paso del tiempo se volvió obsoleto y, a pesar de mis visitas constantes a la reclusión oculta, no pude reconocer su peligro antes de que fuera demasiado tarde. Ya no hay rasgadura en la pared detrás de mi librero. Se selló un día, quién sabe hace cuánto tiempo. Estaba escuchando lluvia mientras terminaba un documento, pero cuando quise salir no había ningún agujero por el cual atravesar.

Me he resignado a vivir la eternidad en el lugar detrás de mi pared donde la lluvia cae constantemente y el reloj marca las 2:01. Aunque mi cuerpo no ha cambiado, mi mente ha madurado: es difícil decir cuántos años tienes cuando estás constantemente en el limbo. Cada momento que pasa es solo otro recordatorio de lo que he perdido, de lo que nunca puedo perder y de lo que me espera por siempre. Realmente nada en el universo es tan ilimitado como el tiempo —o el aburrimiento, para el caso.


Bruno Palomares

Bruno Palomares

Bruno Palomares tiene dieciséis años y estudia décimo grado en Cinco Ranch High School de Katy, Texas. Nació en Veracruz, México y ha vivido en los Estados Unidos desde los dos años de edad. Desde pequeño ha soñado con ser escritor de libros.

Was This Post Helpful:

0 votes, 0 avg. rating